Adaptarse a la vuelta al cole.

vuelta-al-coleComienza el curso escolar y la vuelta al trabajo para muchos tras las vacaciones. Ahora toca volver a adaptarse a los nuevos horarios de sueño así como a la nueva rutina. Para readaptarse, nuestro cerebro necesita entre uno y cinco días según especialistas.

Esta adaptación progresiva es la causa de que, en los primeros días de vuelta al trabajo o al cole, aparezcan síntomas como cansancio, alteraciones del sueño o incluso del estado anímico.

El desajuste viene producido por un cambio en los niveles de hormonas en el hipotálamo, que funciona como una especie de reloj biológico interno y adapta este proceso. Esta región del cerebro detecta la cantidad de luz, indica los tiempos de relajación, así como los de hambre, sed o necesidades fisiológicas, además de interpretar las motivaciones y sensaciones como la de plenitud.

También es el encargado de regular la secreción de otras dos hormonas, la melatonina, encargada de iniciar y regular los procesos de sueño y vigilia, y la serotonina, que está involucrada en el estado anímico y la vitalidad.

Los lactantes, los ancianos y los menores de cinco años suelen ser los más afectados por estos cambios de horarios, aunque los adultos también pueden sufrir cambios en el estado anímico.

En el caso de los niños, el cambio de situación tiene difícil comprensión para ellos, acumulándose muchos factores como la vuelta de vacaciones o cambio de hora, cuando su reloj biológico les sigue marcando las mismas horas para acostarse y levantarse que llevaban haciendo hasta ese momento.

La forma de encajarlo varía de unos niños a otros, pero, puesto que su sistema hormonal no está maduro todavía, se les puede notar cierto déficit de atención así como de capacidad de aprendizaje. En el caso concreto de los lactantes, suelen estar más irritables.

Las personas mayores se sienten afectadas debido a que su ciclo de sueño-vigilia suele ser alterado y carecer de sincronizadores sociales que faciliten al cerebro el poder adaptarse al cambio de hora. Así, este tipo de personas suele tener un despertar precoz.

En jóvenes y adultos, este cambio no afecta tanto, ya que son capaces de comprender los cambios que se producen y que pueden acomodar su reloj biológico interno a la hora que marca el externo para realizar las distintas actividades.

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