Apóyate en los tuyos y gana seguridad

Buscar el apoyo de tu gente es un signo de confianza, no de debilidad. Hay personas que se resisten a buscar una mano amiga en los momentos de dificultad, ya que temen mostrar una vulnerabilidad ante los demás.

Sin embargo, compartir nuestras dudas, temores y preocupaciones con alguien de confianza, no solo nos hace más humanos, sino que además, nos fortalece.

Al contarle algo que te angustia a una persona próxima sentimos gran alivio, y en ocasiones, tras desahogarte con un amigo, consigues ver cuál es la solución al problema que te atormentaba.

Expresar una preocupación que no deja de dar vueltas en tu cabeza, convertirla en palabras es en sí mismo una gran ayuda, ya que, al tener que elaborar un discurso con coherencia y que sea comprensible para nuestro interlocutor, el problema es dividido en partes más pequeñas, se procesa de forma más sencilla y se consigue comprender mejor.

Y si no consigues ver la solución al expresarte, no hay que perder la esperanza. Ese amigo al que le estás contando el problema, puede ayudarte a verlo todo desde una perspectiva distinta.

SIEMBRA AMISTADES.

El bienestar humano está sustentado en varios pilares, y uno de ellos es mantener un buen contacto con nuestro entorno cercano, tanto para celebrar una alegría, o para compartir una pena. Disponer de una buena red de apoyo, eso sí, es tan importante como utilizarla en los momentos de necesidad.

Comparte tus preocupaciones.

En una sociedad individualista como la que vivimos, podemos pensar que resolver nuestros problemas en solitario demuestra que nos sabemos valer por nosotros mismos, pero lo cierto es que mostrar nuestros temores o preocupaciones a alguien de nuestra confianza no es ningún signo de debilidad. Todo lo contrario. En momentos de inseguridad o de cambio, te sentirás reconfortado y más seguro de ti mismo confiando tus sentimientos a personas de tu círculo íntimo.

No molestas.

Las personas que realmente te aprecian, estarán encantadas de escucharte y ayudarte. No debes dudar en coger el teléfono o quedar con un amigo para contarle tus inquietudes y recibir su opinión.

¿Infravaloras lo que te pasa?

En ocasiones, evitamos hablar de nuestras preocupaciones porque solemos pensar que no son suficientemente importantes, pero, aunque no sean el fin del mundo, si te afectan, necesitan ser resueltas.

No ignores los problemas.

Disimular los problemas sólo contribuye a hacerlos cada vez más grandes. Debes encararlo de frente, reconocer tus recursos y, si necesitas ayuda, buscarla.

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