Combate los síntomas de la menopausia

Combatir la menopausiaPese a que los especialistas insisten en que la menopausia no es una enfermedad, sino que se trata de una etapa más en la vida de la mujer, sí que aceptan que produce una serie de molestias que pueden afectar muy negativamente a la calidad de vida de la mujer que la sufre.

La terapia hormonal sustitutiva, THS, ha sido el tratamiento más directo para combatir estos síntomas durante años. Pero en la actualidad, y por sus efectos secundarios, la THS sólo se utiliza cuando las molestias son muy acusadas, y siempre durante un tiempo limitado, no más de 5 años.

La mejor alternativa en este caso son los tratamientos con fitoestrógenos, componentes naturales que prácticamente no tienen efectos secundarios. Por lo tanto, resultan aptos para todas las mujeres.

CÓMO FUNCIONAN.

Los fitoestrógenos son sustancias naturales que se encuentran en los vegetales, tienen un efecto similar al de los estrógenos, hormonas femeninas por excelencia.

Aunque sus resultados no sean tan espectaculares como los de la terapia hormonal, existen estudios que han demostrado su eficacia a la hora de reducir los síntomas de la menopausia, los sofocos en especial, y prevenir el aumento del colesterol perjudicial.

Los fitoestrógenos más comunes son las isoflavonas, principalmente encontradas en la soja.

Las mujeres asiáticas son grandes consumidoras de soja en todas sus formas, y sufren menos sofocos que las occidentales. Además, tienen también menos posibilidades de sufrir osteoporosis, problemas cardiovasculares y cáncer de mama.

UN REMEDIO PARA CADA SÍNTOMA.

Existe una gran cantidad de alimentos, productos dietéticos y plantas que pueden ser de gran ayuda en esta época de la vida.

Irritabilidad y nerviosismo.

El desequilibrio hormonal que hay durante la menopausia puede influir negativamente en el estado de ánimo.

Lúpulo. El elevado contenido en fitoestrógenos contribuye a regular el humor, combatiendo la ansiedad, irritabilidad y trastornos del sueño. Se puede tomar en infusión o en comprimidos.

Insomnio y sudores nocturnos.

Las dificultades a la hora de conciliar el sueño y despertarse a lo largo de la noche se pueden solucionar con alimentos que tengan una acción sedante.

Salvia. Tomar una taza de infusión de esta planta antes de acostarse puede ser una excelente costumbra ya que la salvia, reduce la producción de sudor además de combatir el insomnio.

Otra posibilidad es añadirla al agua del baño, para que así, también actúe como relajante muscular.

Espino blanco. Esta planta es útil para combatir el insomnio, las palpitaciones y los sofocos nocturnos.

Osteoporosis.

Las hormonas femeninas tienen una acción protectora sobre los huesos. El descenso hormonal que tiene lugar durante la menopausia puede provocar la descalcificación de los mismos.

Sésamo. Se trata de uno de los alimentos más ricos en calcio, mineral imprescindible para la buena salud de tus huesos. Puedes espolvorear sus semillas en ensaladas y platos de verduras, dando así un aporte extra de este mineral a tu dieta.

Alfalfa germinada. Tiene efecto estrogénico además de proporcionar calcio, por lo que es ideal en este caso.

LA DIETA IDEAL EN ESTA ETAPA.

A lo largo de este periodo es importante que la alimentación diaria sea sana y equilibrada.

Fruta, verdura, legumbres y cereales integrales.

Una excelente fuente de vitaminas y minerales, que contienen antioxidantes y refrescan el organismo.

Por tanto, deben ser los alimentos estrella de tu dieta. Además, apio, las manzanas, los dátiles, la col y las legumbres como las lentejas, las judías y las habas contienen fitostrógenos.

Calcio y vitamina D.

 Los alimentos ricos en calcio ayudan a prevenir la osteoporosis. Sin embargo, hay que tener en cuenta que durante esta época de la vida las necesidades de este mineral aumenta a 1500mg al día. Para conseguir alcanzar estos niveles de calcio, puedes tomar dos tazas de leche y dos yogures desnatados y 50g de queso semicurado a diario.

No debes olvidar que la vitamina D favorece la absorción del calcio, y la puedes encontrar en el hígado, el pescado azul, la leche y la yema de huevo.

Grasas “buenas” y “malas”

Hay que vigilar los alimentos ricos en grasas saturadas, como la carne roja, embutidos o lácteos enteros, ya que pueden aumentar los niveles de colesterol perjudicial y el riesgo de sufrir trastornos cardiovasculares, además de hacer que los sofocos sean más intensos.

Sustitúyelos por grasas beneficiosas que puedes encontrar en el aceite de oliva, el pescado azul o los frutos secos.

Cuidado con los estimulantes.

El café, el té negro, las bebidas de cola y el alcohol pueden aumentar los sofocos,  la ansiedad y el insomnio.

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