Combatir el colesterol.

El colesterol no es malo, lo que sí es malo es un exceso de colesterol. Estamos hablando de un esterol (un lípido) que se encuentra en los tejidos corporales y en el plasma de la sangre. En altas concentraciones es perjudicial y sin embargo, el colesterol es esencial para producir hormonas, ayudar a la formación de la bilis y la vitamina D y mantener la estructura celular del organismo.

Es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular que podemos modificar y que afecta al 40% de las personas adultas. Si cambiamos nuestros hábitos podemos prevenir el exceso de colesterol. Sin embargo, el 68% de la población española no lo hace, según un estudio de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).

Colesterol bueno y colesterol malo

Una parte del colesterol proviene de la alimentación y la otra la elabora el propio organismo. Como explica Consumer, las dos lipoproteínas más conocidas son la LDL, popularmente denominado colesterol malo, y la HDL, la fracción beneficiosa.

Pero, ¿cuáles son los niveles adecuados de cada uno? Las cifras de colesterol total se consideran normales por debajo de 200 mg/ml, hipercolesterolemia entre 200 y 240mg/dl y alto si supera los 240 mg/dl.

La fracción LDL es normal cuando es inferior a 100mg/dl; normal-alto de 100 a 160 mg/dl; y alto por encima de 160 mg/dl. Las cidras adecuadas de colesterol HDL deben ser superiores a 35 mg/dl para lo hombres y 40 mg/dl para las mujeres.

Tener el colesterol bajo control

El colesterol aumenta con la edad, pero podemos actuar para hacernos mayores de forma saludable y evitar tener unos niveles elevados de esta sustancia. Para controlarlo, es recomendable una dieta que incluya:

  • Frutas y hortalizas
  • Cereales integrales
  • Legumbres
  • Pescado
  • Aceite de oliva
  • Frutos secos.

Además, en la dieta debemos evitar las grasas “trans”, los lácteos enteros, los aperitivos salados, la yema de huevo y las carnes grasas. La dieta mediterránea cumpliría con creces para lograr nuestro propósito. Finalmente, además de comer sano, debemos llevar unos hábitos saludables y hacer ejercicio físico. Son los puntales básicos para tener el colesterol controlado y, a su vez, el resto de los factores de riesgo cardiovascular.

Para aumentar los niveles de lipoproteína HDL, el colesterol bueno, no hay disponibles fármacos tan eficaces como para disminuir los de LDL. Por este motivo, es imprescindible cambiar el estilo de vida, seguir una alimentación sana y equilibrada, evitar el tabaco y el tan presente y nefasto sedentarismo.

Un futuro con mucho colesterol

Desde la Fundación Española del Corazón advierten de que cada vez es más frecuente encontrar niños y adolescentes con niveles de colesterol alto, sobre todo, debido a estilos de vida insanos, como una alimentación inadecuada con demasiadas calorías, excesivo consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, “trans” y de azúcar y el sedentarismo.

Según los especialistas, los valores normales de colesterol en la infancia deben ser inferiores a 170 mg/dl de colesterol total y a 110 mg/dl de LDL; se considera normal-alto entre 170 y 199 mg/dl y 110-129 mg/dl de LDL; y alto cuando superan los 200 mg/dl de colesterol total y 130 mg/dl de LDL.

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