Como prevenir los problemas renales.

Prevenir problemas renalesLos riñones son los órganos encargados de limpiar de toxinas el organismo, por lo que son de una importancia vital. Por lo tanto, es necesario mantenerlos siempre en buen estado y prevenir posibles problemas.

Hay varias afecciones que podrían alterar el funcionamiento óptimo de los riñones. Los cálculos y las infecciones son las más frecuentes aunque las peores consecuencias vienen de la mano de la insuficiencia renal.

La insuficiencia renal es el trastorno producido cuando los riñones dejan de funcionar gradualmente. Se trata de una enfermedad que puede resultar grave, requiriendo incluso a diálisis o a un trasplante de riñón si no se detecta a tiempo.

RiñónLos síntomas son muy difusos y aparecen cuando la enfermedad está ya avanzada. Los cambios en la orina son los más comunes. Necesidad de ir al baño durante la noche, presencia de sangre en la orina, o expulsar una orina oscura y espumosa son algunos de ellos. Otros síntomas de insuficiencia renal puede ser la hinchazón de zonas del cuerpo como las piernas, los pies, los tobillos, la cara o las manos. También pueden presentarse erupciones en la piel o fatiga. Para ser diagnosticada a tiempo, sería necesario someterse a análisis periódicos de sangre para detectar los niveles de creatinina, así como de orina. En caso de que los análisis sean positivos, se debe realizar una ecografía abdominal.

Lo principal en este caso es frenar el avance de la enfermedad y para ello, hay que realizar un control dietético estricto, reducir drásticamente el consumo de sal, proteínas y alimentos ricos en fósforo, como lácteos o bollería, y potasio, como las verduras, las frutas o los frutos secos. En lo que al tratamiento farmacológico respecta, dependerá en cada caso de las complicaciones que aparezcan.

En cuanto a los cálculos renales, se trata de masas sólidas que se forman en los riñones a partir de pequeños cristales presentes en la orina. Ésta es una dolencia frecuente cuya consecuencia más común es el cólico renal.

Los cálculos renales no suelen notarse hasta que comienzan a bajar por los uréteres, que son los conductos que comunican los riñones con la vejiga. Al ocurrir esto, pueden bloquear el flujo de la orina, provocando el temido cólico nefrítico. También puede aparecer sangre en la orina así como escozor al orinar y náuseas.

En el caso de los cálculos pequeños, se suelen eliminar de forma espontanea a través de la orina. Un especialista puede recetar fármacos específicos para acelerar el proceso de expulsión. Aun así, se recomienda reposo y la aplicación de calor.

Si el cálculo es demasiado grande y no puede ser expulsado espontáneamente, hay varias opciones para tratarlo, como la litrotricia extracorpórea, que se trata de la fragmetnación del cálculo renal mediante ondas de choque para expulsar de forma más fácil los fragmentos resultantes. También existe la ureteroscopia, que es la introducción de una sonda a través de la uretra para llegar al uréter y extraer el cálculo. La nefrolitotomía percutánea es la realización de una pequeña intervención quirúrgica para retirar el cálculo directamente. Y se puede optar por la cirugía abierta si los cálculos tienen un gran tamaño y no se pueden extraer por medio de las técnicas anteriores.

Para prevenir que vuelvan a repetirse, ya que les muy probable que vuelva a suceder en personas que ya los han padecido alguna vez, hay que tener en cuenta ciertos factores.

Ya que la mayoría de los cálculos renales están formados por sedimentos de calcio mayormente y ácido úrico y oxalatos en menor medida, conviene reducir el consumo de lácteos para evitar su formación, aunque sin prescindir totalmente de ellos, ya que son alimentos necesarios para el organismo. Las espinacas, el té, las fresas, el chocolate, el tomate y demás alimentos ricos en oxalatos, conviene consumirlos en menor cantidad también. Y lo mismo sucede con los alimentos ricos en proteínas como la carne, el pescado y los huevos, ya que éstos precipitan el calcio en la orina.

Beber agua es muy bueno para aumentar la producción de orina. Se recomienda beber entre dos y tres litros de líquidos repartidos a lo largo del día, y que la mitad de ese líquido, sea agua. El resto se puede completar con zumos, caldos e infusiones. Las bebidas alcohólicas, leche en exceso y el té son sustancias que deberíamos evitar en estos casos. La leche por su alto contenido en calcio y el té por los oxalatos que contiene.

Las infecciones renales suelen venir causadas por bacterias cuya aparición es consecuencia de infecciones de vejiga no tratadas, pruebas diagnósticas como la cistoscopia, presencia de cálculos renales, cirugía renal, uso de sondas o, muy puntualmente infecciones de otras zonas del cuerpo que han llegado a los riñones.

Los síntomas más habituales son el dolor en la parte inferior de la espalda, ingle y parte lateral del abdomen, la necesidad frecuente de ir a orinar, ardor al miccionar, fiebre con escalofríos, la sensación después de orinar de tener la vejiga llena, náuseas y vómitos, sangre en la orina, etc.

Se puede detectar la infección con un análisis de orina. Si tras tratarla con antibióticos, los síntomas persisten, es necesario llevar a cabo pruebas más específicas como un TAC o una ecografía. Una infección renal no tratada puede acarrear graves consecuencias como una infección que afecta a todo el organismo (septicemia), infección renal crónica, etc, por lo que hay que tenerla muy en cuenta.

Para prevenirla puedes seguir una serie de consejos. El beber agua abundante a lo largo del día, no retener la orina o llevar a cabo los consejos higiénicos que os recomendábamos en el artículo de la cistitis en caso de las mujeres.

 

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  • Yo tuve piedras una vez. Eran muy pequeñas para operar y las expulsé por la orina. Eso si. que dolor!
    El medico me dijo que bebiera mucha agua para evitar que volvieran. Y una vez al año por lo menos me hago unos analisis.

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