Consejos a la hora de tomar el sol

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Al llegar el buen tiempo, y ver aparecer los primeros rayos de sol, mucha gente empieza a pensar en el bronceado. No obstante, hay que ser conscientes de los peligros que nuestra piel puede sufrir ante la exposición al sol. A continuación os damos unos consejos para tomar el sol y aprender broncerarse de manera saludable.

Según apuntan los expertos, la exposición solar diaria de entre 10 y 20 minutos sin protección solar, o con protección baja, puede llegar a aportar más beneficios que riesgos para la salud. Para ello, debe producirse a media mañana o media tarde, pero siempre que vayamos a estar más tiemo al sol o durante el mediodía, se necesitarán medidas de protección superiores.

Si no estamos expuestos al sol normalmente, sino que más bien aprovechamos los fines de semana, puentes o días de vacaciones, es muy importante evitar las quemaduras solares, y olvidarnos de alcanzar un bronceado rápido. Para que nuestro bronceado sea saludable, debe hacerse de forma paulatina.

Por otro lado, si la exposición solar es habitual, lo más probable es que no presentemos déficit de vitamina D, algo que ocurre en otros casos. Por tanto, debe primar la protección de nuestra piel mediante ropa y cremas solares con filtros adecuados.

Es muy importante que se eviten en la medida de lo posible tomar el sol en las horas críticas, que son entre las 12 y las 16, y en caso de que vayamos a estar expuestos al sol durante este periodo, es fundamental usar una protección solar elevada.

Tanto el agua del mar, la arena de la playa o la nieve, hacen que la luz solar se refleje más, provocando que tengamos que estar siempre protegidos, e incluso a la sombra, y más si vamos a permanecer en estos medios de forma prolongada.

Los especialistas nos indican que no debemos utilizar las cremas solares para aumentar de forma indiscriminada el tiempo que nos exponemos al sol. En caso de que vayamos a estar al sol durante un tiempo prolongado, hay que volver a aplicar la crema, como mínimo, cada dos horas, para así continuar protegidos.

A la hora de aplicar la crema solar, la cantidad debería ser suficiente como para extenderla de manera homogénea sobre las zonas que serán expuestas, ya que si utilizamos una pequeña dosis, la protección indicada en el envase no será la que tengamos en nuestra piel.

Cuando elijamos la crema de protección solar, ésta debe ser acorde a nuestro tipo de piel y a la zona que vayamos a proteger. Del mismo modo, siempre deberán tener un índice de protección que varíe entre el 20 y 50, pero nunca inferior.

Siempre, en caso de dudas, lo mejor es dejarse aconsejar por el farmacéutico o dermatólogo.

El sol y los niños

Los expertos indican que los niños no deberían de ser expuestos al menos durante los dos primeros años de vida, y a lo largo de su infancia, es fundamental usar cremas especialmente diseñadas para el tipo de piel infantil.

En los casos de pieles muy claras, enfermedades de sensibilidad al sol, o aquellas que aumentan el riesgo de cáncer de piel, los perjuicios de la exposición solar pueden superar a los beneficios, hablando incluso de una exposición moderada. En estos casos concretos, la protección solar debe de ser especialmente estricta, y para prevenir el posible déficit de vitamina D, se aconseja ingerir suplementos alimenticios que incorporen este nutriente, siempre bajo supervisión médica.

Pero en definitiva, el mejor consejo que se puede dar a la hora de tomar el sol, es conservar el sentido común, y broncearse siempre de manera responsable.

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