Consejos para dejar de fumar

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaco es la principal causa de muerte prematura en el mundo. Debido al tabaco, sólo en España mueren más de 50.000 personas al año. Por ello cada vez son más personas las que optan por dejar de fumar. Hoy te damos unos consejos para lograr este objetivo.

Dejar el tabaco no es fácil. Aunque los fumadores tienen miedo al cáncer o incluso a la muerte, siguen sin abandonar la adicción. El motivo es que, aunque sean conscientes del riesgo y las consecuencias del tabaquismo, los mecanismos que llevan a la adicción, son insensibles en cuanto a la racionalización se refiere.

Razonar puede ser un comienzo para iniciar un intento de dejar de fumar. Pero no es suficiente. Fumar no es racional, por lo que la terapia para dejarlo no es racional tampoco. Por eso, intentar convencer a una persona que abandone el tabaquismo suele ser en vano. El reto debe surgir del fumador y, desde fuera, lo que podemos hacer es apoyar, ayudar, concienciar e informar a esta persona. Pero lo más importante es que ésta debe estar convencida de querer hacerlo. Es un proceso duro, y requiere una fuerza de voluntad y motivación muy fuerte.

Pero esto no significa que no se pueda dejar de fumar. Es más, una vez conseguido, la sensación de triunfo y bienestar no tienen parangón.

Pasos para dejar de fumar

El primer paso es querer dejarlo. Por muy buena que sea una terapia, no funcionará si no hay voluntad por parte del fumador.

Una vez que estamos convencidos de querer dejar de fumar, debemos informarnos de cómo funciona una adicción. Es decir, por qué motivo se siente lo que se siente. Saber y entender las razones de lo que nos sucede suele ser beneficioso, puesto que suele aligerar el sentimiento de culpa y nos vuelve proactivos. Así podremos adelantarnos a lo que sucederá y prepararnos.

Para dejar el tabaco, lo primero que se debería hacer es acudir al médico de cabecera. Allí darán información sobre los tratamientos disponibles. Además, es recomendable pedir consejo o consulta a un especialista para que nos pueda orientar de la mejor forma posible sobre cómo sobrellevar la situación del mejor modo posible sin que necesitemos realizar tareas de relajación para compensar los desequilibrios ansiosos que puedan surgir.

Evita los tratamientos milagrosos

Existen un sinfín de terapias que prometen resultados milagrosos como dejar de fumar en 15 días. Este tipo de terapias suelen ser perjudiciales puesto que, aunque pueden conseguir que se deje la adicción, normalmente llega asociadas recaídas a largo plazo.

Está demostrado que este tipo de tratamientos milagrosos tienen un índice de recaída muy superior a cualquier terapia basada en el cambio, puesto que llenan al paciente de expectativas sobre lo poco que les costará dejarlo. Algo totalmente falso. No existe recompensa sin esfuerzo. Las expectativas que disten de este razonamiento, deberían ser obviadas completamente.

Terapias psicológicas para dejar el tabaco

La psicología actual ofrece varias terapias para dejar el tabaco. Tratamientos de relajación, refuerzo de la autoestima, capacidad para controlar impulsos, psicoinformación, reestructuración cognitiva, terapia de grupo o hipnosis son algunos de los ejemplos de estas terapias. Pero lo primero que hay que tener claro es que ninguna de estas técnicas funcionará sin el esfuerzo y la voluntad del interesado.

Y es que no hay ningún modo rápido y sencillo de afrontar una adicción e introducir cambios positivos. La recuperación necesita motivación y conciencia de que se debe dedicar tiempo y esfuerzo para cambiarse a sí mismo, para poder vivir sin tabaco.

Las terapias psicológicas suelen apoyarse en fármacos en ocasiones. En el mercado existen varios medicamentos que, o sustituyen la nicotina, o directamente afectan a los mecanismos de recompensa cerebrales.

El tabaco, al fin y al cabo, es una droga, y hay que tratar su adicción como tal. También está sustentada en un hábito y, cuando intentamos deshacernos de un hábito, se debe eliminar de raíz, sustituyéndolo por otro hábito si es necesario.

Pero no debemos reemplazarlo con otra sustancia. Por ejemplo, sustituir el tabaco por comida, puede ser una forma de aplacar la ansiedad. Pero no se trata de esto, sino de sustituir el hábito nocivo por una costumbre saludable.

Nuestro objetivo es ser capaces de enfrentarnos a la ansiedad asociada a un cuadro de abstinencia por nosotros mismos, sin que necesitemos otra adicción que aligere el trámite.

Si estás intentando dejar de fumar, siempre puedes echarle un vistazo a estos remedios caseros que te ayudarán a aliviar la ansiedad al dejar de fumar.

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