Consejos para una buena convivencia en pareja

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Dar el paso de convivir con la pareja es uno de los más importantes y significativos en la evolución de una relación. Algunas parejas tardan años en tomar esta decisión, mientras que otras lo hacen rápidamente y sin pensarlo demasiado. No hay una forma más adecuada que otra de decidirlo: cada relación tiene sus tiempos y se desarrolla de forma particular. Sólo vosotros podéis saber si estáis preparados para la convivencia, si es el momento adecuado para vivir juntos o si no lo es, por diversas circunstancias. No te dejes guiar por las personas que dicen “la convivencia es mejor retrasarla lo más posible, porque es el principio del fin”, ni tampoco por aquellos de “es mejor convivir cuanto antes para verle los defectos, y saber si sigues adelante o no”. Ninguna de estas dos posiciones extremistas tiene verdadero fundamento.

La convivencia: ¿aliada o enemiga del amor?

Hay un pensamiento que está muy extendido socialmente, que advierte a la vez que mete miedo: “la convivencia mata el amor”. No soy en absoluto partidaria de esa creencia. No es la convivencia lo que mata el amor, sino el no saber convivir.

Si la convivencia es buena, puede reforzar la relación. Aparte de pasar más tiempo juntos, compartir la compañía y el cariño del día a día, podréis conoceros mejor el uno al otro, aprenderéis a comunicar casi sin necesidad de hablar y la pareja fluirá con armonía, sabiendo cómo funcionar en cada momento.

Por el contrario, si la convivencia es mala, los choques y las discusiones se volverán un tormento diario. A medida que el tiempo transcurra, estas situaciones de tensión se transformarán en rutina, la pareja asumirá que eso es algo que no se puede cambiar, aunque esta forma de pensar sea un error. Pueden incluso llegar a creer que ir a vivir juntos ha sido un error, que la convivencia ha estropeado la relación, o tal vez ni siquiera deberían haberla empezado. En estos casos en que la pareja no sabe convivir adecuadamente, los aspectos positivos de la relación se van debilitando cada vez más, y cuanto más se debilitan, peor es la convivencia… cayendo en un círculo vicioso de negatividad.

Cinco consejos para convivir con tu pareja

Sí, a convivir bien también se aprende y es algo que se puede trabajar, sobre todo si estáis pensando en ir a vivir juntos o hace poco que convivís. Si tu convivencia ya cuenta con largos años, no te desanimes: nunca es tarde para cambiar pequeñas cosas concretas que os ayudarán a llevaros mejor en casa. ¡Apúntate estos cinco consejos imprescindibles! De hecho, ¿por qué no eliges el que más te convenza y lo pones en práctica a partir de hoy?

  1. Date tu espacio. Es positivo que cada miembro de la pareja tenga un espacio personal en la casa, para acudir allí cuando lo necesite, o si prefiere soledad. Muchas veces esto no es físicamente posible, pero eso no implica no poder tener un espacio personal. Vivir juntos no significa tener que hacerlo todo juntos, ir a todos lados juntos, ni estar siempre juntos. Ese es uno de los errores más frecuentes de las parejas que conviven desde hace poco. Aunque algunas parejas se sienten conformes con ese estilo de convivencia (en ese caso no supone un problema), otras no están a gusto con la idea de renunciar a su independencia. Vivir con tu pareja no tiene por qué significar renunciar a tus amigos, ocio, hobbies… Por el contrario, estos momentos agradables nos llenan de energía que más tarde podemos compartir con el compañero sentimental.
  2. Aprende a discutir. Sería utópico proponerse no discutir nunca, ya que las discusiones en el hogar son algo prácticamente inevitable. Sin embargo, es imprescindible aprender a discutir sin herir al otro, sin gritar, no perdiendo en exceso los nervios ni las formas, ni faltando el respeto. Procura que vuestras discusiones sean un intercambio de argumentos y opiniones en talante positivo, y que tengan una finalidad, un objetivo de mejora.
  3. Pon punto y final a los conflictos. No siempre es posible cumplir con el punto anterior, y en ocasiones las discusiones se nos van de las manos. Cuando esto ocurra, tenéis que saber poner fin al conflicto. Cuando una pareja no convive, hay más probabilidades de que esa tensión se disuelva sola, cada uno por su parte. Pero cuando la pareja convive, si no se pone un punto y aparte esa tensión puede flotar en casa durante días, alargándose el malestar, convirtiéndose en una situación cada vez más desagradable y difícil de resolver.
  4. Realiza críticas constructivas. Naturalmente, las críticas surgirán. Cada uno tiene su forma de hacer las cosas, y ninguna es mejor que otra, sólo son hábitos diferentes que es mejor respetar. Cuando desees realizar una crítica, intenta que sea constructiva y no destructiva. No ataques a la forma de ser del otro, mejor refiérete a su comportamiento. Propón una solución con la que ambos estéis conformes. Y también al revés: cuando tu pareja te realice una crítica, procura aceptarla sin dejar que hiera tu sensibilidad.
  5. Estableced vuestras propias normas. Convivir implica compartir constantemente, y para ello es importante llegar a acuerdos. Estableced claramente aquello que necesitáis, y aquello que no estáis dispuestos a tolerar. Aunque parezca evidente, esto es algo que nunca está de más hablarlo. A veces damos por hecho que el otro sabe lo que pensamos, que ve las cosas igual que nosotros, que es “lo evidente”. Pero esto no siempre es así, y menos tras las paredes del hogar, donde cada persona es un mundo. Cada uno tiene su forma personal de comportarse en su casa, y esta forma le parece la correcta. Para compatibilizar ambas formas, cada uno tendréis que ceder un poco.

Para convivir bien, complicidad y negociación.

A menudo la convivencia es algo deseado, incluso idealizado por las parejas. Lo más recomendable es tomar esta decisión serenamente, teniendo en cuenta la diversidad de factores que están en juego. El éxito o el fracaso de la convivencia no depende únicamente de lo bien o mal que se lleve la pareja, también hay otras circunstancias externas como la situación económica, familiar o laboral que afectan notablemente y hay que considerar. No toméis la decisión bajo presión, esa tensión o ansiedad puede suponer un obstáculo. Cuando decidáis vivir juntos, que sea con seguridad y convencimiento.

A nivel personal, convivir es una oportunidad para desarrollar nuestra paciencia, trabajar la tolerancia y el respeto. A nivel de relación, es un buen momento para encontrar el equilibro de la relación. Procurad que vuestra casa sea vuestro hogar, un espacio relajante, un refugio del exterior. Aquel lugar donde os podéis permitir momentos de tranquilidad compartida. Y recuerda que la complicidad y la negociación no pueden faltar en vuestro espacio.

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