Consigue tus objetivos con fuerza de voluntad.

Citando a Albert Einstein, “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

Las personas abandonan proyectos personales como dietas, dejar de fumar, ir al gimnasio, etc, alegando que no tienen fuerza de voluntad. Cuando se trata de un viaje de placer, una fiesta, o un evento relacionado con el ocio nos resulta muy fácil motivarnos, pero la cosa cambia para actividades que no nos entusiasman.

Siguiendo unas directrices, podrás cultivar tu voluntad.

  • Actúa.

Cuando tienes voluntad, tus deseos te hacen actuar. Si deseas perder peso, actúas en consecuencia haciendo ejercicio, cuidando la dieta etc. Cuando pierdas la fuerza de voluntad para algún proyecto, piensa los motivos por los que es bueno llevarlo a cabo. Si hay algo que no te agrade, pásalo cuanto antes. Si empiezas antes, terminarás antes.

  • A tu ritmo.

Debemos marcarnos propósitos para ganar voluntad. Primero deberemos comenzar con propósitos pequeños como establecer alarmas para no llegar tarde a los sitios, no abrir el Facebook nada más llegar a casa, para aumentar el tiempo, etc. Para conseguir tu objetivo, debes evitar excusas y justificaciones para autoconvencerte. Poco a poco podremos marcarnos objetivos mayores y nos sentiremos mejor cuando los vayamos logrando.

  • Ten predisposición.

Tienes que encontrar un estímulo extra que te motive a realizar las tareas. “Si friego los platos nada más comer, luego no me costará quitar la suciedad adherida”, por ejemplo, o “voy a cuidar mi alimentación e intentar aprender nuevas recetas de paso”.

  •  Tú ganas.

Esforzarse por mejorar nuestra fuerza de voluntad genera a su vez un aumento en la confianza en nosotros mismos. Cualquier objetivo, por pequeño o insignificante que parezca, nos puede hacer sentir útiles, competentes, satisfechos y en definitiva, bien con nosotros mismos.

Tener una casa ordenada, por ejemplo, nos ayuda también a tener una mente ordenada y en paz, mientras que la apatía y la dejadez acaban destruyendo nuestra autoestima y provocando malestar. Y si estamos apáticos, es más fácil dejar pasar oportunidades.

  • Lánzate.

Lo que hacemos es fruto de las decisiones que tomamos y no de las circunstancias que nos rodean. Es decir, si quieres dejar de fumar, o adelgazar, sólo lo conseguirás porque tú lo decides, no depende de si es buen momento o no, o si tu entorno es favorable o no.

Publicado en Psicología