Evitar el uso abusivo de las nuevas tecnologías.

Las nuevas tecnologías nos facilitan la vida, pero también pueden complicárnosla. Teléfonos inteligentes, redes sociales, videojuegos, etc. tienen un efecto beneficioso para la mayoría de las personas, pero en individuos con determinados rasgos de vulnerabilidad emocional, pueden convertirse en una vía de escapes, causando adicción.

PASAR CONECTADO DEMASIADO TIEMPO.

Por lo tanto, el problema no está en la tecnología en sí, sino en el uso que hacemos de ella.

A pesar que la OMS todavía no ha reconocido la adicción a las nuevas tecnologías como enfermedad en sí, diversos estudios ya registran la existencia de conductas patológicas relacionadas con las mismas.

Por qué ocurre.

Como en la mayoría de las adicciones con o sin sustancia, como podrían ser alcoholismo, ludopatía, etc, el origen suele estar en la necesidad de evadirse de la realidad y en la gran parte de los casos, suele haber un trasfondo de inseguridad, problemas de relación con las personas de un entorno familiar, social, o laboral.

En el caso concreto de los adolescentes, es habitual que afecte a jóvenes con baja autoestima o con pocas habilidades sociales.

Evolución del problema.

En principio, las personas con una actitud problemática hacia las nuevas tecnologías, obtienen satisfacción al hacer uso de ellas, pero con el tiempo, la cosa cambia. La adicción crece hasta que llega un momento en el que no pode acceder a ellas, crea una elevada ansiedad.

El objeto de su adicción, ya sea internet, los videojuegos, el teléfono móvil, etc. se convierte en ese momento en el centro de su vida  quedando todo lo demás en un segundo plano. Además, se suelen aislar de su familia y volverse irascibles con la gente que les rodea.

PREVENCIÓN.

Aunque no suele ser habitual caer en una adicción extrema, sí que es relativamente frecuente hacer un mal uso de las nuevas tecnologías.

Consultar el correo electrónico de forma constante durante todo el día, o dedicarle un tiempo excesivo a las redes sociales, por ejemplo, puede deteriorar nuestras relaciones sociales, laborales o familiares.

En el caso de los niños y los adolescentes, puede comprometer además su desarrollo personal, y afectar a sus estudios.

Para evitar o prevenir esta adicción, te damos unos consejos.

PARA ADULTOS: Fijar el tiempo.

Es importante marcase un tiempo límite para este tipo de actividades.  Podría ser útil proponerse consultar el correo únicamente en un momento concreto del día, por ejemplo, y sobre todo, controlar el tiempo que dedicamos a navegar por internet.

Para evitar olvidos, se podría recurrir a un despertador, alarma o pedir la colaboración de algún amigo o familiar.

EN NIÑOS Y ADOLESCENTES: Control paterno.

La psicóloga clínica Susana Jiménez Murcia insiste en vigilar de cerca el uso que los hijos hacen de las nuevas tecnologías, facilitando unas sencillas normas básicas.

-Controlar el número de horas que pasa el niño o adolescente con el ordenador o los videojuegos y negociar el tiempo que se les va a dedicar.

-Permitir que se conecte únicamente después de haber terminado las tareas escolares o cualquiera de sus obligaciones.

-Procurar que tenga otras actividades a las que dedicarse, como practicar deporte o pasar tiempo con sus amigos.

-Seguir las recomendaciones de los videojuegos en cuanto a la edad y el uso de los mismos.

NIÑOS Y ADULTOS ENGANCHADOS.

No hace falta ser un adicto para notar que pasamos un tiempo excesivo navegando por internet o en cualquier otra actividad “on line”. En estos casos, conviene tomar medidas para evitar que el problema vaya a más.

Dedicarnos a otras distracciones.

Podemos programar actividades fuera de casa, como ir de excursión, hacer deporte, apuntarse a algún cursillo, ir al gimnasio o practicar alguna afición. De este modo evitaremos pasar más tiempo de la cuenta conectados.

Potenciar las relaciones sociales.

Otra idea a tener en cuenta es tratar de relacionarnos más con los amigos y familiares. Es interesante también aumentar nuestro círculo social realizando actividades que nos ayuden a hacer nuevos amigos como es el caso de los clubs sociales.

Buscar el origen.

Si sospechamos que existe alguna causa detrás de nuestra adicción o la de nuestros hijos, como la baja autoestima, la inseguridad, problemas con la imagen o dificultades para relacionarse socialmente, sería conveniente consultar con un especialista.

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