Herpes Zóster o culebrilla

herpes-zosterEl herpes zóster, o culebrilla, es un sarpullido cutáneo que es causado por una infección vírica en los nervios que hay debajo de la piel. El virus causante de este tipo de infección es el mismo que produce la varicela y, en caso de adolescentes suele ser leve, mientras que el sarpullido causa dolor cuando es una persona mayor quien lo padece.

El herpes zóster suele aparecer como una franja de piel irritada con ampollas en un costado del tórax o en la espalda, aunque puede manifestarse en cualquier parte del cuerpo.

El virus que causa el herpes zóster es muy contagioso. Se trata del mismo que causa la varicela y es muy fácil que una persona que no sea inmune a la varicela, ya sea quien nunca ha sufrido esta enfermedad, o quien no está vacunado contra ella, se contagie. La diferencia, en este caso, es que estas personas contraerán la varicela, no el herpes zóster.

Por norma general, la infección suele desaparecer en tres o cuatro semanas por sí solo, aunque existen tratamientos que ayudan a reducir el riesgo de sufrir complicaciones y que ayudan a los pacientes a curarse más rápido.

Causas

Tanto el herpes zóster como la varicela están causados por el virus varicela-zóster, que está relacionado con el virus del herpes causante del herpes labial y herpes genital.

Cuando una persona contrae la varicela, el virus permanece en el sistema nervioso durante el resto de su vida. Éste se mantendrá inactivo y en la mayoría de los casos no volverá a aparecer. En algunos casos aparece en forma de herpes zóster. En algunos casos muy poco comunes, hay personas que sufren brotes de herpes zóster varias veces en su vida.

Los médicos no pueden indicar el desencadenante de los brotes de herpes zóster. Aún así, hay teorías que apuntan a que el sistema inmunológico se vuelve más vulnerable con el paso del tiempo, razón por la que el herpes zóster suele ser más común entre los adultos y en gente con un sistema inmunológico debilitado.

Las personas que reciben tratamiento contra el cáncer, o que toman medicamentos que pueden debilitar el sistema inmunológico, también tienen más probabilidades de contraer esta infección.

Síntomas del herpes zóster

En la mayoría de los casos, lo primero que aparece es un cosquilleo, picazón o dolor en el área donde posteriormente aparecerá el sarpullido. En ocasiones, puede llegar a suceder incluso días antes de la aparición del mismo.

El sarpullido tiene forma de un grupo de granos o franjas de granos en un costado del cuerpo o del rostro. Estos granos se convierten en ampollas con pus que se abren y forman unas costras en un periodo de entre 7 y 10 días. Cuando las ampollas tienen costras, es señal de que comienzan a cicatrizarse. Éstas suelen caer entre 2 y 4 semanas después de que aparezca el sarpullido.

En algunos casos, los pacientes llegan a presentar fiebre, dolor de cabeza, cansancio y malestar general. Hay casos pocos comunes en los que la persona que sufre la infección, siente dolor sin presentar sarpullido.

Los síntomas suelen agravarse cuanto mayor es el paciente.

Complicaciones

Por norma general, los casos de herpes zóster se suelen curar solos y no suelen conllevar otros problemas. Pero en ciertas ocasiones poco frecuentes, la infección puede traer con sigo las siguientes complicaciones.

  • Dolor constante. Las fibras nerviosas dañadas que se encuentran bajo la piel, pueden enviar mensajes equivocados al cerebro, lo que genera un dolor que se puede extender durante periodos prolongados. Incluso después de que la infección haya desaparecido. Esta situación se denomina neuralgia posherpética.
  • Problemas de visión. Si el herpes se manifiesta cerca o directamente en el ojo, el paciente puede sufrir de pérdida de visión.
  • Infecciones de la piel adicionales. El sarpullido del herpes zóster puede, a su vez, infectarse con bacterias, desencadenando otras infecciones como el impétigo.
  • Problemas en el sistema nervioso. La manifestación del herpes zóster en el rostro puede que afecte a nervios que conectan directamente con el cerebro, lo que puede provocar parálisis facial o problemas de audición o equilibrio en algunos pacientes. En casos muy raros, puede llegar a generar encefalitis, es decir, inflamación del cerebro.

Diagnóstico

Si crees que tienes herpes zóster y, sobre todo si éste se manifiesta en el rostro, lo primero que debes hacer es acudir al médico, para intentar evitar que la infección se extienda.

En el caso de personas con el sistema inmunológico debilitado, se debe recibir atención médica inmediato para evitar así posibles complicaciones.

El médico, por lo general, puede diagnosticar el herpes zóster al examinar el sarpullido y las ampollas. En algunos casos excepcionales, deberán analizar una muestra del tejido infectado para que sea analizada en el laboratorio.

Tratamiento

Como os hemos comentado, el herpes zóster desaparece por sí mismo al cabo de alrededor de un mes. No obstante, es posible administrar medicamentos antivirales para que el episodio infeccioso mejore con más rapidez y así, se reduzcan las probabilidades de sufrir complicaciones. Aún así, no todos los pacientes deben tomar antivirales. El médico será quien, en caso de ser necesario, los recetará.

Este tipo de medicamentos no eliminan el virus del cuerpo, por lo tanto, no impiden que puedan aparecer más brotes en el futuro.

Para aliviar el dolor asociado al herpes zóster, se suele recetar una crema, aerosol o parche, que sirven para adormecer la piel. En ocasiones, el médico puede recomendar antihistamínicos.

Lo más importante, es mantener la zona del sarpullido limpia lavándola con agua y jabónn suave. Se pueden colocar compresas frías y húmedas en las ampollas varias veces al día para aliviar el dolor y la picazón.

Otra posibilidad son los baños de inmersión con avena, que suelen aliviar también tanto el dolor como la picazón.

Prevención

Si bien es cierto que es prácticamente imposible prevenir completamente el herpes zóster, existe una vacuna contra la varicela que puede aliviar sus síntomas. Por lo tanto, puedes solicitar a tu médico la vacuna contra la varicela si no la has pasado todavía.

También existe una vacuna contra el herpes zóster, pero los médicos sólo la administran a adultos mayores, puesto que, cuanto mayor es el paciente, mayor es la gravedad de la infección. Y es que es muy poco probable que la aparición de herpes zóster en un adolescente sea grave.

Puedes evitar que el virus del herpes zóster se extienda una vez contraído, manteniendo la zona afectada con el sarpullido tapada y, en caso de ser necesario seguir un tratamiento médico.

Las personas que sufren esta infección deben mantenerse alejados de bebés, mujeres embarazadas y personas cuyo sistema inmunológico se encuentre debilitado, así como de las personas que no sean inmunes  a la varicela, hasta que el sarpullido haya desaparecido.

Más información sobre el herpes zóster aquí.

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