La tartamudez. Cómo tratarla y prevenirla

tartamudezHay muchas personas que sufren este trastorno del habla y la mayoría de las mismas tiene problemas a la hora de conseguir trabajo o de que éste esté a la altura de su preparación.

Hay que abogar por la igualdad de oportunidades y atender en edad temprana a niños con este problema para facilitar la inserción en el futuro.

Pese a que se trata de un trastorno del habla, suele afectar de forma negativa a quien la sufre, provocando problemas de autoestima o incluso traumas, ya que la tartamudez ha sido siempre un  motivo de menosprecio y fuente de burlas.

Este trastorno que se caracteriza por las interrupciones y los bloqueos a la hora de hablar. Éstos vienen acompañados por tensión muscular y estrés, que impiden que la conversación fluya normalmente.

No se trata de una enfermedad en sí, si no de una dificultad que puede causar problemas psicológicos a quien la sufre.

Se cree que la causa principal se debe a la interacción de varias circunstancias. Aunque no se ha encontrado todavía el gen que la causa, se piensa que puede ser hereditaria. También entran en juego factores neurológicos, particularmente por deficiencias en las zonas del cerebro que rigen el habla. También pueden influir causas psicológicas y sociales.

Se trata de un trastorno involuntario, aunque la tartamudez suele acrecentarse en determinadas situaciones como hablar por teléfono o en público. Por otro lado, muchas personas con esta dificultad recuperan la fluidez al cantar o hablar solas.

A partir de los 2-4 años suele hacer su aparición. Se trata de una etapa en la que es bastante normal tartamudear al no dominar todavía el lenguaje. Pasado este periodo muy pocos infantes siguen tartamudeando.

Aproximadamente a los ocho años, suelen ser más frecuentes las interrupciones y se comienza a ser consciente de ello.

Es evidente que se trata de un trastorno complejo y como tal, hay que abordarlo desde distintos frentes.

Por un lado tendríamos que llevar a cabo una terapia psicológica, cuyo objetivo es aprender a aceptar el problema un lado, y dejar de evitar las situaciones que provocan la tartamudez, para evitar las limitaciones en la vida de la persona que la padece, magnificando el problema. Gracias a esta terapia se reducirá de forma importante la ansiedad, consiguiendo aumentar la fluidez en el habla.

Deberíamos enseñar y aplicar ciertas técnicas de logopedia, tanto de articulación, reducción de estrés, velocidad del habla, trabajo con la respiración, etc.

Cuando se tratad e un niño el que la padece, es muy importante promover en casa un ambiente relajado y reservar un tiempo al día para una charla tranquila entre padres e hijo sin distracciones. Hay que dejarle hablar, escucharlo atentamente y conversar con él lentamente y de forma relajada. En ningún caso habría que criticar los problemas del lenguaje del niño, ni pedirle repetir las palabras ante las que encuentre dificultades o pedirle que vaya más despacio o se relaje, ya que esto podría aumentar su inseguridad y estrés. Del mismo modo, no se aconseja felicitarlo cuando pronuncie bien, para evitar que se sienta evaluado cada vez que hable.

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