La Varicela

varicela

Hace poco os hablábamos del Herpes Zóster. Tanto este tipo de Herpes como la Varicela, tienen en común el mismo virus de origen. Hoy os hablamos más detalladamente de esta afección.

La característica más singular de esta afección es el picor. En ocasiones, las erupciones son más notorias que en otras, y dominar los impulsos de rascarse es bastante difícil, sobre todo cuando se trata de niños.

Cualquier persona está expuesta a sufrir este virus, sea cual sea la edad, y de hecho puede permanecer en el cuerpo durante toda la vida. Una vez sufrida la Varicela, puede volver a aparecer el virus en forma de herpes zóster.

La varicela es producida por el virus llamado herpes varicela zóster. La primera vez que se sufre la afección de este virus, surge en modo de Varicela. Después de sufrirlo, este virus queda en el organismo y puede volver a surgir en forma de herpes zóster. Es decir, se tratan de dos manifestaciones distintas del mismo virus.

La diferencia es que cuando el organismo no tiene defensas contra el virus, surge en modo de varicela, mientras que una vez sufrida esta afección, y con las defensas en el cuerpo, la afección es ligeramente distinta en modo de herpes zóster, quedando limitada su aparición a una zona concreta del cuerpo.

El estado del sistema inmunitario es importante, ya que la varicela se suele manifestar en sistemas inmunitarios más débiles.

La varicela aparece con un cuadro febril que, en un día o dos, aparecerán las manifestaciones en forma de erupciones que, al romperse, presentan una costra superficial. El periodo de incubación de la enfermedad dura entre 2 y tres semanas, tras las que se manifiesta, y que desaparece pasados entre 7 y 10 días.

Las personas más vulnerables son las personas con inmunodepresiones, sean por enfermedad inmunodepresora o por medicamentos como corticoides o inmunodepresores que perturban el sistema inmunológico. Aunque como indicábamos al principio, cualquier persona puede contraer este virus.

En ocasiones, la enfermedad puede tener complicaciones, como la infección secundaria de las lesiones que causa la varicela, además de producir cuadros sistémicos o incluso encefalitis, en el caso de pacientes inmunodeprimidos.

La primera recomendación que se suele hacer sobre la varicela es evitar rascarse. Esto se debe a varios motivos. El primero es porque al rascarse, se pueden infectar las pequeñas ampollas, puesto que éstas ya contienen un líquido infeccioso dentro. Si este líquido se derrama, puede contagiar a otras personas con el virus. Además, estas ampollas explotadas pueden dejar marcas permanentes si se rascan.

En el caso de la varicela, no se pueden utilizar cremas para aliviar el picor. Sí que se recomiendan cremas refrescantes y antihistamínicos para menguar el picor. En casos más graves, puede emplearse Aciclovir u otros antivirales como Valacilovir o Fanciclovir. También cabe destacar que se suele recurrir a las vacunas con poca frecuencia.

En definitiva, para quienes sufren de varicela, las principales recomendaciones son, no rascarse, mantener un aseo típico, consultar al médico y, sobre todo, mantener la paciencia.

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