Los peligros de las Dietas Milagro

dietaCon la llegada del calor, son muchas personas las que se apuntan a la operación bikini y se proponen perder peso para lucir mejor cuerpo durante el verano. Para ello, hay quien recurre a las dietas exprés, o dietas milagro, que prometen pérdidas de peso rápidas en muy poco tiempo. Sin embargo, los resultados que se obtienen a través de estas dietas, no se suelen mantener a largo plazo. Hay nutricionistas que expresan claramente que los beneficios que este tipo de dietas ofrecen son muy pequeños comparados con los riesgos que suponen para la salud. Por lo que si queremos perder peso, mejor hacerlo con cabeza.

Pero, ¿qué son las dietas milagro?

Actualmente vivimos en una sociedad que se deja llevar por la cultura de la inmediatez, lo que nos conduce a intentar solucionar cualquier problema de la forma más rápida posible. Si a esto le unimos la pérdida de los patrones más clásicos de la alimentación, es decir, la dieta mediterránea, le añadimos el ideal de belleza actual marcado por cuerpos estilizados, el resultado es un escenario idóneo para las dietas milagro. Estas dietas aparecen cada cierto tiempo y su popularidad se incrementa a gran velocidad. Se alejan de las recomendaciones nutricionales médicas específicas para el sector de población a la que van dirigidas y además se caracterizan por el mínimo esfuerzo que debe hacer el sujeto para lograr resultados, algo que resulta muy tentador para la inmensa mayoría de las personas que se proponen perder peso.

Debemos tener en cuenta varios aspectos sobre estas dietas.

Lo primero es que suelen carecer de fundamento científico reconocido.

Suele ser habitual que sean recomendadas por personas que no son expertas en nutrición.

Suelen publicitarse a través de medios no especializados. Es decir, encontramos los anuncios en televisión, páginas web, periódicos o revistas con más bien nulo carácter científico.

Los promotores o vendedores de dichas dietas buscan un interés meramente económico, ya que incluso a veces, recomiendan la venta de productos exclusivos para poder seguir la dieta.

Por lo tanto, lo recomendable es que, si se quiere perder peso, se acuda a un profesional de la salud, puesto que las soluciones mágicas no existen. Es necesario que la población sea consciente de que para controlar el peso, lo más eficaz son unos buenos hábitos alimenticios, por encima de llevar a cabo una dieta de forma transitoria.

Desde el Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria nos dan las siguientes advertencias sobre las dietas milagro:

  • Ofrecen soluciones sólo a corto plazo, mientras que el interés en la pérdida de peso, se debe prolongar en el tiempo.
  • Es preferible realizar pequeños cambios en la alimentación diaria, para así mantenerse a largo plazo, puesto que al regresar a la dieta habitual suele experimentarse una ganancia de peso significativa.
  • Se aconseja un equilibrio de nutrientes adaptado al estado físico y de salud de cada persona. Por tanto se desaconseja el prescindir de alimentos básicos e irremplazables en la alimentación.
Los peligros que conllevan  las dietas milagro

Estas dietas pueden agruparse en: dietas hipocalóricas no equilibradas, dietas disociadas,  como la Dieta Montignac, y dietas excluyentes, como la Atkins o la Dukan.

La dieta Atkins comenzó a hacerse popular en España en los años 70. Aunque hoy día, sigue en auge con diferentes versiones. Su base, al igual que la dieta Dukan, que podría ser una versión más actual de la misma, en la restricción de hidratos de carbono a favor de la ingesta de proteínas y grasas, resultando en una rápida pérdida de peso que resulta muy difícil mantener a largo plazo.

Los hidratos de carbono son una de las principales fuentes de energía del organismo y la principal que usa el cerebro. La restricción de la ingesta de hidratos de carbono como cereales, legumbres, verduras o frutas, conlleva una rápida pérdida de peso, a expensas de líquido extracelular, además de pérdida de calcio, potasio y otras vitaminas y minerales. Por ello, mantenerla a largo plazo puede acarrear consecuencias importantes como daño cerebral, hepático, renal, trastorno del metabolismo de los lípidos, osteoporosis o estreñimiento entre otros.

En estas dietas hipocalóricas, además de líquido, la pérdida de peso se da a costa de tejido muscular, y no tanto de tejido adiposo, es decir de grasa, cuyo acumulo excesivo es el verdadero problema del sobrepeso y la obesidad. Por tanto, al conseguir el objetivo inicial de pérdida de peso, el regreso progresivo a la alimentación habitual lleva consigo una ganancia de peso a expensas de agua y grasa, ya que la masa muscular no se vuelve a recuperar. Al perder de forma definitiva este músculo, se lleva a cabo una readaptación del metabolismo energético del organimo, cuyas necesidades de calorías disminuyen, lo que lleva al tipo de expresiones de: “cada vez como menos y engordo más”.

 

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  • yo e seguido una dieta proteica en varias ocasiones, para definir musculo sobre todo. lo de que destruye tejido muscular no es verdad. solo lo destruye si no queda tejido graso

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