Mentiras que nos han inculcado sobre el amor

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Antes de empezar, necesito que te detengas un momento. Coge un papel, y escribe unas diez cosas sobre cómo sería tu pareja ideal. Reflexiona. ¿Cómo sería físicamente? ¿Y su personalidad? ¿Qué tipo de relación tendríais? Tómate tu tiempo para pensarlo.

¿Lo tienes? Bien, ahora coge ese papel con tu mano derecha. Arrúgalo lo más que puedas, y luego lánzalo a la papelera más cercana, a ver si encestas. En efecto, has comprendido la metáfora…¡esa persona no existe! De verdad, lo siento. (Si la has encontrado, escríbenos un correo contándonos el truco).

Casi sin darnos cuenta, ya hemos descubierto lo que la Psicología identifica como el primer “mito del amor romántico”: el mito de la media naranja. Fantaseamos con que existe una persona ideal para nosotros, perdemos tiempo comparando nuestra pareja actual con esa imagen, nos esforzamos identificando sus fallos con el fin de asemejarle más a nuestros deseos… ¿Vale la pena invertir energía en ello? Sacarás tu propia conclusión al final del artículo.

Lo cierto es que todos tenemos una definición personal sobre ese concepto tan misteriosamente manoseado: el amor. Podríamos pensar que formas de describirlo hay tantas como personas lo describan. Pero, según han estudiado los psicólogos sociales, en nuestra cultura hay tendencias marcadas a percibir el amor en función de estereotipos compartidos socialmente, que nos llevan a tener ciertas creencias irracionales sobre cómo deberían ser nuestras relaciones amorosas.

Desde que nacemos hasta que maduramos estamos implicados en un proceso de socialización constante, mediante el cual vamos interiorizando ideas abstractas sobre el amor, que acabamos adoptando como si fueran propias y transmitiéndolas de generación en generación. Clasificamos las conductas amorosas según pertenezcan a la categoría “amor correcto” o “amor incorrecto”, creemos saber lo que es aceptable y lo que no lo es en una relación.

El primer paso para deshacerse de estas ideas poco realistas sobre el amor, es identificarlas en nosotros mismos. Rodeados de películas, novelas, canciones y abuelas que nos las inculcan constantemente, esta tarea se nos hace cuesta arriba. ¿Te ves reflejado en alguno de estos mitos del amor romántico?

  • Mito de la exclusividad: “el amor o la atracción sólo puede sentirse por una persona al mismo tiempo, porque si no, no es amor de verdad”.
  • Mito de la omnipotencia: “el amor lo puede todo, si dos se quieren serán capaces de superar todos los obstáculos externos”.
  • Mito de los celos: “los celos son signo de amor verdadero, si no se pone celosa es porque no le importo”.
  • Mito de la fidelidad: “si la amo verdaderamente, todos mis deseos y fantasías sexuales deben tener sólo a mi pareja como protagonista (y viceversa)”.
  • Mito de la equivalencia: “el amor (confianza, intimidad, compromiso, complicidad) y el enamoramiento (chispa, ilusión, pasión, mariposas en el estómago) son sinónimos. Si uno deja de estar apasionadamente enamorado, es que ya no ama a su pareja y es mejor abandonar la relación”.

Posiblemente estás pensando que puedes defender la veracidad de algunos de estos “supuestos” mitos que dicen los psicólogos. Desde luego, la socialización de la que hablábamos nos ha dado argumentos suficientes, que sentimos nuestros. Pero aún así nos cuesta, a menudo, adherirnos a estas normas implícitas… Porque, al fin y al cabo, no son más que “mentiras culturales”, con un toque fantástico, engañoso, e imposibles de llevar a cabo. Desde luego, nuestra vida en pareja podrá fluir más naturalmente si nos liberamos de estereotipos, quitando “pesos añadidos” a la relación.

 Artículo también publicado aquí.

 

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  • Alberto Santiago

    por eso soy singel, se esta tan bien solo… XD

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