Potencia la autoestima de tus hijos

La educación de nuestros hijos

La autoestima es el aprecio que nos tenemos a nosotros mismos, el valor que le damos a nuestras características personales. Sabemos que la autoestima se va forjando desde que somos niños, pero ya no podemos volver atrás el tiempo y modificar algunos  aspectos de nuestra crianza que nos han hecho ser como somos. Sin embargo, sí que podemos influir en el desarrollo de la autoestima de los que ahora son pequeños: nuestros propios hijos. Ellos son fácilmente moldeables, y es importante tomar conciencia de que aquello que vivan hoy, les afectará mañana. Aprender a reforzar su autoestima desde que son pequeños es una inversión en su felicidad tanto presente como futura. ¿Cómo hacerlo? Hoy comentaremos algunas claves para potenciar la autoestima de tus hijos.

Ten cuidado con los comentarios negativos que haces a tus hijos.

Por supuesto, tienes que indicarle cuando ha hecho algo mal, pero hay un matiz a tener en cuenta: el carácter estable o pasajero de la atribución que estés realizando. No es lo mismo decir “Eres malo”, “Eres tonto”, o “No haces nada bien”; que decir “Esta tarde no te has comportado bien porque…” o “No me gusta lo que has hecho porque…”. Con el primer tipo de comentarios, que se escapan a veces en momentos de tensión, el niño va interiorizando unos pensamientos automáticos negativos sobre sí mismo de falta de valía, y con una difusa explicación. Sin embargo, el segundo tipo de comentarios aclaran una situación puntual, y dan una justificación concreta para comprender por qué determinada conducta ha estado mal.

Déjale descubrir, explorar, conocer… concédele su espacio personal, tanto para acertar como para equivocarse.

Los padres deben funcionar como la base segura a partir de la cual los niños se atreven a conocer el resto del mundo, contando con su aprobación y su apoyo. La sobreprotección puede debilitar la confianza en sí mismos y en su capacidad para valerse solos.

Es importante que tu comunicación no verbal sea congruente con lo que expresas verbalmente.

Que tu hijo vea una sonrisa en tu cara, un gesto sincero de aprobación, o un abrazo cuando más lo necesita, puede reforzar su autoestima más que cualquier otra cosa. Demuéstrale siempre que puedas que estás orgulloso, no solamente de lo que hace bien, sino del conjunto de su persona. Acéptale al completo, con sus virtudes y pequeños defectos.

Si se equivoca en algo, no exageres la reprimenda.

Tu hijo podría asustarse y adquirir miedo a hacer las cosas mal, porque si falla tú te enfadarás con él… y no hay nada que nos limite más a la hora de aprender, que tener miedo a equivocarnos. Mejor explícale con traquilidad cómo evitar volver a cometer el mismo error en el futuro.

Fomenta su sentimiento de autoeficacia

Siempre que puedas dile: “Tú puedes hacerlo si te lo propones”, “Eres valioso”, “Eres único, y te quiero”. Demuéstrale que confías en él, y no hay mejor manera de hacerlo de forma auténtica que creyendo de verdad en sus capacidades. Cuando lo consiga, felicítale y muéstrate orgulloso. Y cuando no lo consiga, más aún.

Conviértete en su refugio emocional y atiende sus necesidades afectivas.

Que sepa que puede confiar en ti para lo que necesite, que tiene un punto de apoyo a quien contarle todo lo que desee, de quien puede recibir escucha y atención. La ayuda instrumental a los hijos es imprescindible mientras son pequeños, pero lo que se quedará más grabado en su mente no son los mil y un esfuerzos que has hecho para que no le falte de nada material, sino el día que le dijiste “te quiero” cuando más lo necesitaba, o le acompañaste cuando estaba triste. Poseer ese apoyo emocional es una de las raíces más fuertes de su autoestima, que le permitirá confiar en los demás y en el mundo.

No menosprecies sus preocupaciones.

Aunque a los adultos pueda resultarnos “una tontería”, tenemos que intentar ver la realidad desde sus ojos. La magnitud del problema puede resultar muy diferente para ti que para el pequeño. Dale a la situación la justa importancia, ni más ni menos de la que crees que merece, pero no lo pases por alto diciendo que “son cosas de niños”. Escucha lo que tenga para decir, no ignores lo que pueda aportarte. Que desde niño sienta que su opinión es válida.

Para finalizar, te propongo dedicar un rato a intentar detectar aspectos donde la autoestima de tus hijos puede estar flaqueando (social, académico, físico…) y trabájalos con ellos. Recuerda que todo lo que está viviendo ahora está formando los cimientos de la persona que será mañana. Cuanto más seguridad en sí [email protected] adquiera, más herramientas tendrá para afrontar el resto de la vida… Y tú tienes un importante papel en ese proceso. ¡Disfrútalo y aprovéchalo!

 

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