Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

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El derroche de ganas de descubrirlo todo es una hermosa parte del espíritu infantil. Por eso, el exceso de energía es muy habitual en niños pequeños, y por supuesto, no es patológico por sí mismo. Sin embargo, en algunos niños esta situación va más allá, y el inadecuado desarrollo de su nivel de atención junto con las conductas de hiperactividad e impulsividad pueden llegar a causar deterioro y malestar en varias áreas de la vida del pequeño y su familia: es entonces cuando se trata de un problema.

Aunque la frontera entre normalidad y patología resulta en ocasiones algo difusa, los profesionales especializados (psicólogos y neurólogos infantiles) están preparados para detectarlo y tratarlo. En este artículo comentaremos algunas pinceladas sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Si identificas a tu hijo con la descripción, no te alarmes: visita a un/a profesional, él/ella te sacará de dudas y te guiará en los siguientes pasos si fuera necesario.

Inicio y síntomas de TDAH

El TDAH es un trastorno neurobiológico que se inicia en la infancia, pero puede continuar en la adolescencia y la adultez, aunque más controlado. Frecuentemente empieza la sospecha de TDAH cuando el pequeño es escolarizado, ya que entonces comienzan a notarse las dificultades en el rendimiento escolar y/o en sus relaciones sociales.

El DSM-IV clasifica tres subtipos de TDAH: predominante inatento, predominante hiperactivo/impulsivo, o bien TDAH combinado si presenta los tres síntomas nucleares (inatención, hiperactividad e impulsividad). Algunos síntomas característicos son:

Inatención

  • Tienen dificultad para mantener la atención durante cierto período de tiempo
  • Prestan poca atención a los detalles (dificultad para focalizar la atención)
  • Dejan las tareas sin acabar
  • Tienen poca capacidad de escucha
  • Presentan problemas para organizarse y planificar
  • Evitan actividades que requieran un esfuerzo mental sostenido
  • Habitualmente pierden las cosas
  • Se distraen mucho y muy fácilmente
  • Tienen dificultad para seguir órdenes, indicaciones o instrucciones.

Hiperactividad

  • Se mueven en exceso, como si tuvieran un “motor”
  • Tienen dificultad para permanecer quietos aunque el contexto lo requiera
  • Suelen hablar demasiado (en ocasiones fuera de contexto)
  • Tienen dificultades para realizar actividades o juegos tranquilos
  • Pasan de una actividad a otra sin terminar ninguna

Impulsividad

  • Se muestran impacientes, tienen dificultad para esperar su turno
  • Les cuesta aplazar los refuerzos, lo quieren todo ya
  • Interrumpen con frecuencia a los demás
  • Tienen tendencia a tocarlo todo
  • Pueden realizar comentarios o conductas fuera de contexto

Diagnóstico del TDAH

A partir de los 6 años es posible realizar el diagnóstico de TDAH de forma fiable. El profesional especializado diagnosticará haciendo uso de las herramientas que han demostrado ser útiles para evaluar objetivamente los síntomas (frecuencia, duración y consistencia intercontextual), tanto cuantitativa como cualitativamente. También atenderá a factores como la edad de inicio, su repercusión en los diferentes ámbitos vitales (académico, familiar, social, ocio…), antecedentes familiares (dado el componente genético del TDAH), antecedentes personales y el funcionamiento familiar en general.

Además, tanto la familia como los maestros aportarán información sobre el niño que resulta extremadamente valiosa en el diagnóstico.

Tratamiento del TDAH

El tratamiento del TDAH debe ser individualizado, según las características de cada caso. El objetivo es mejorar la calidad de vida del niño y sus allegados, los síntomas y las posibles complicaciones futuras. También es importante informar y educar a la familia sobre el trastorno, adaptar el entorno a las necesidades del niño y desarrollar (tanto el niño, como la familia y los maestros) las habilidades necesarias para abordar la situación.

Dependiendo del caso puede ser recomendable prescribir medicación específica, la cual ayudará al niño a mejorar su concentración y reducir su impulsividad. En ningún caso el tratamiento farmacológico será el único recurso puesto en marcha. Únicamente se trata de una base —en ocasiones necesaria— que facilita y potencia el efecto de la intervención psicopedagógica, haciendo que el niño se encuentre más receptivo y capacitado.

¡Herramienta recomendada! Este breve test online publicado por El Mundo (con fines meramente orientativos) puede serte útil ante una sospecha de TDAH.

http://www.elportaldelhombre.com/con-hijos/item/248-que-es-el-trastorno-por-deficit-de-atencion-e-hiperactividad

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